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11 29th, 2009

Así  como las mujeres sufrimos los embates posmodernos en nuestra vida cotidiana, padeciendo esta situación incesante de ser la que resuelve, se ocupa de mil y una cosas a la vez, debo reconocer que gracias a Dios, tenemos a nuestro lado una generación de hombres que luchan a diario por transformar su naturaleza machista, y logran con bastante éxito ser un nuevo modelo de compañeros.

Antes, la mujer era la sombra del hombre que le había tocado en suerte, (literalmente: era una sombra!) y hoy ambos somos compañeros de ruta  de un camino elegido, tratando de repartir obligaciones y responsabilidades con una mirada diferente de la realidad vivimos, que mucho dista de lo que hemos vivido como hijos.

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    El Deporte y el Hombre

    Autor: admin
    08 25th, 2009

    Los hombres NECESITAN hacer deporte, pero TIENE QUE SER con amigos y en horarios bien incómodos para el movimiento familiar.

    Los casados ya tienen prescripción médica, los solteros hacen todo el deporte que pueden, mientras no estudian, trabajan y salen sin la novia… hacen deporte. En este caso… escribo sobre el más difícil de soportar: El casado (cuando era soltera puteaba pero de última aprovechaba para depilarme, encremarme, acostarme temprano o salir con amigas…) Ya no. Qué congoja. Ya no.

    Se acerca la hora de su “entrenamiento físico” recomendado por el cardiólogo la última vez que le dolió la picadura de un mosquito en el brazo y “él” creyó estar ante la antesala del infarto que lo llevaría a una muerte segura. Este síndrome se agudiza cuando tenés más de un hijo. Imaginate que para un padre; dos hijos y una esposa es demasiada responsabilidad, lo que les produce unos niveles de stress intensísimos, por eso apenas sienten una cosquilla en el pecho o un dolorcito en el brazo salimos todos corriendo. (Después el médico llega a la conclusión de que el dolor que tenía no era nada frente al kilo y medio de milanesas que ingirió durante la semana, los tres vasos de whisky, la docena de facturas del domingo, la pizza y media, y el asado “padre” de anoche con los compañeros de trabajo; más los siete tubos de vino que tomaron entre cuatro.)

    Como toda previa, el “antes” del partido pedorro de fútbol, requiere de mucha concentración, y del armado de un bolso enorme con todos los peines que haya en la casa –entre otros miles de cosas- y tus toallas más nuevas, las cuales probablemente  no vuelvan. Porque se las va a olvidar, y si vuelven (igual) tiralas.

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