


Varios más que 30
Autor: admin
Tengo 35. Lo pienso antes de escribirlo porque pierdo la cuenta muy fácilmente. Ayer tenía 27. Y no sé en qué momento fue, que cumplí un año tras otro y acá estoy. Cerca de los 36. ¡Qué lo parió!
¿Habré cambiado tanto?. No creo. Salvo por mi delantera averiada, mi cintura desaparecida y mi parte de atrás cansada de crecer y decrecer luego de un par de hijos… estoy igual.
No, claro. No estoy igual, estoy hecha mierda. De la resistencia física ni hablemos.
No importa, de adentro estoy igual. Un poco menos inocente quizás. Con más experiencia, seguramente. Menos paciencia. Menos vista. Bueno, la vista es un tema físico, así que no cuenta.
Me quiero concentrar en lo que aumentó dentro de mí. Lo que creció, lo que suma. (No, la panza no, eso es físico también).
leer comentarios (0)Crónica de un día cualquiera
Autor: admin
Esta es la crónica de un día cualquiera… o de dos días… en realidad no sé bien donde empieza uno, porque nunca sé donde ha terminado el anterior…
Papá de viaje. El hermanito tiene 2 meses, (le decimos Chino, por orden de su hermana mayor). Hace una semana nació un primito nuevo, y el domingo un amiguito íntimo, más las mellizas de la doctora amiga de Mica.
Celos a 353.500 r.p.m. (Revoluciones por minuto, como la aguja esa del tablero del auto que da vueltas y no sabes para qué cuernos…)
3 a.m. Preparé mamadera para Bachi. (Bachi: autodenominación de Micaela.)
3:30 a.m. Le di la teta derecha al Chinito. Tomé agua del pico.
3.50 a.m. Charla de madre a hija. Mi vida, es hora de descansar.
¿Dónde está el horizonte?
Autor: admin
Las mujeres de este tiempo, hacemos un enorme esfuerzo por vivir una vida mejor, incorporar hábitos más sanos, cuidar nuestra salud y la de nuestra familia. Atendemos todos los frentes, y nos rompemos el alma (a veces literalmente) por ser lo más flexibles posibles y adaptarnos a los cambios repentinos, que en Argentina puntualmente, suelen ser despiadados.
La etapa adulta comienza eligiendo la carrera, ponemos gran énfasis en la búsqueda de la vocación.
Estudiamos, trabajamos, y emigramos del nido materno, solas o acompañadas, el momento llega.
Con hijos o no, con marido o no, nos vemos inmersas en un gran cúmulo de responsabilidades.
A lo largo de la vida vamos buscando la manera de adaptarnos a cada nueva situación, y por supuesto; de estar a la altura de las circunstancias, sean cuales sean los avatares propios de nuestra realidad.
Límites sanadores – Anselm Grün
Autor: admin
El libro se titula: Límites sanadores, estrategias de autoprotección. Escrito por Anselm Grün y María M. Robben.
Este libro enfrenta con gran sabiduría la realidad de las propias limitaciones, y afirma que quien no pueda decir: no, enfermará.
Todos hacemos lo posible por satisfacer las expectativas ajenas y eso nos hace vivir más allá de nuestras fuerzas y condiciones. Sólo aquel que sepa de límites, podrá también traspasarlos para acercarse al otro y tener un encuentro verdadero.
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La mujer sacerdotal – Jo Croissant
Autor: admin
El libro se titula: La mujer sacerdotal o el sacerdocio del corazón.
La autora presenta en este libro un análisis de las heridas, los desprecios, las inseguridades y la falsa imagen de si mismas de las mujeres en la actualidad.
Una visión femenina que es de gran ayuda para comprender por qué sufren tanto las mujeres, y qué pueden hacer para encontrar su misión en el mundo.
Jo Croissant, francesa, nacida en 1949, es profesora de francés y español, abandonó su profesión para ejecrcer su verdadera vocación y dedicarse a la vida comunitaria.
Se casó en 1972 con un pastor protestante, quien luego se convirtió a la Iglesia Católica y fue ordenado en 1978 como diácono permanente.
Jo Croissant es la directora de la Comunidad de las Bienaventuranzas, que fue declarada “asociación internacional de fieles con derecho pontificio”
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Bienvenidos
Autor: admin
Las mujeres de este siglo somos aquellas que rompimos con las cadenas del sometimiento, del machismo, y en la posmodernidad gozamos de los enormes beneficios de ser libres para elegir nuestra vocación, ser profesionales, madres, esposas, y hacer un culto de la amistad.
Sin embargo, en ese camino libre y a merced de nuestra voluntad, a menudo nos encontramos atrapadas (no sabemos cómo) en el disfraz de la mujer maravilla… sin poder salir.
Hacemos. Porque las mujeres somos hacedoras. Queremos ser perfectas, hacer todo perfecto, satisfacer nuestros deseos, y que los demás nos vean como nos queremos mostrar: perfectas.
Quizás ha llegado la hora de reconocer, queridas amigas, que la mujer perfecta que nos venden NO EXISTE, que tenemos que tratar de aprovechar esta vida terrenal, para amar todo lo que podamos, hacer felices a los que amamos nos dará también felicidad, y ser tan santas como podamos.
Yo, (la mujer que les escribe) sé que no soy ninguna santa, pero tengo la certeza de que a eso tenemos que apuntar los hombres: a ser santos.
Cristianos o no, todos deberíamos optar por el bien frente al mal, y aún si no llegamos a ser santos, trataremos de ser tan buenas personas como podamos.

