


Lo que quiero es Ley
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Un indicio claro del perfil del hombre posmoderno, es que debe estar abierto a incorporar nuevas realidades. Tener la mente abierta y adaptarse a nuevas tendencias en todos los aspectos, en su vida laboral, afectiva, social, etc. Esta es la manera en que muchas personas eligen desempeñarse en sus relaciones interpersonales, y eso se traduce en: "ser tolerante y respetuoso". Ser libre, y dejar que los demás lo sean.
El peligro de esta situación es que la línea entre tolerar que el otro haga lo que quiera por respeto, y tolerarlo porque sinceramente no me importa nada de lo que al otro le pase, es extremadamente delgada. Y en virtud de esa tolerancia, Argentina modifica sus leyes, y pone en duda la Constitución Nacional entera, sin que gran parte de la sociedad se inmute, escondida detrás de un falso respeto por las opciones ajenas.
leer comentarios (0)Peor que un día de mierda
Autor: admin
Peor que tener un día de mierda, es tener varios días de mierda. Las mujeres tenemos al menos un par por mes, a pesar de que nuestro entorno no llega a estructurar la vida en ciclos de 28 días, indefectiblemente en algún momento de ese corto período, el mal humor se apodera de nuestro ser, y recorre hasta los lugares más recónditos de nuestro cuerpo produciendo efectos no deseados y tomando por sorpresa a nuestro círculo íntimo de gente.
Es Amistad Aquí y en la China
Autor: admin
Hay amigos y amigos.
Los argentinos particularmente, nos ufanamos por el culto a la amistad que hacemos a lo largo de la vida, lo cual es -a mi criterio- muy acertado. Mates, cenas, asados, risas, charlas interminables, visitas a deshora y sin aviso, justifican ampliamente este concepto.
Me atrevo a asegurar que Argentina es el único país del mundo donde podés llamar por teléfono a una amiga a las 12 de la noche y encontrarla chateando con otra amiga, o podés invertir una noche completita con tus amigos, de sol a sol, filosofando de a ratos y recordando en otros ratos, cosas tan nuevas como el famoso cuento de la secundaria cuando tiraron la bombita de olor y amonestaron a todos, que ya fue contado unas 476 veces aproximadamente, entre carcajadas descontroladas como si vinieran de quien escucha el final de un chiste magistral por primera vez en la historia.
El Secreto Mejor Guardado de las Mujeres
Autor: admin
Es sabido que las mujeres hablamos de muchas cosas, y que tenemos una enorme capacidad para entrar en confianza con todo el mundo y hablar temas que los hombres no tocarían ni siquiera con el espejo.
Nuestros sentimientos, nuestras dudas, y los acontecimientos cotidianos de nuestra vida, son tema de charla en el trabajo, con las amigas de toda la vida, con las amigas de nuestras amigas, con la madre, la tía, la vecina, y a veces: el sodero.
Pero eso no significa que no tengamos secretos. Que contemos el 100%. Ni que no tapemos un poco algunas cosas, para dejarlas hundidas bien en el fondo, y hacer lo posible por hacerlas desaparecer.
Muchas veces ese secreto tiene un motivo para ser ocultado: un precio alto pagado por algo que no lo vale, suele dar vergüenza, y es mejor callarlo. Una situación que nos deja mal paradas, y sabemos que así será, también, es probable que vaya directo a nuestro "secretario", alguna cirugía tal vez, alguna relación sentimental que mejor olvidarla…
Sin embargo, hay secretos que no tienen razón de ser. Si entre hermanas y amigas nos contamos hasta los calzones que nos compramos, es para mí un misterio y me gustaría saber por qué las mujeres que hemos pasado por un embarazo no les contamos toda la verdad a las desprevenidas primerizas.
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Más dioses que el mismo Dios
Autor: admin
Qué será lo que nos pasa, a la generación nacida en los 60′s y 70′s en Argentina. Será solo una característica nuestra o es una cuestión global, tan global y tan poco equitativa como la misma globalización…
Los treintones y cuarentones de esta década, en general decimos que creemos en Dios, que no practicamos la religión porque no creemos en la Iglesia, en los hombres… pero por otro lado necesitamos imperiosamente endiosarnos a nosotros mismos y demostrar que todo lo podemos. Que el éxito nos pertenece, que la vida va y viene sin que nada nos afecte porque siempre "está todo bien". Qué mentira… que traición a nuestra propia conciencia.
La mujer y la plancha – un capítulo aparte
Autor: admin
Planchamiento: Dícese de la ciencia que estudian las mujeres al momento mismo de partir del nido familiar y emprender vuelo, -con suerte- para vivir solas, y sino, para formar una familia, que requerirá de ropa en condiciones de ser vestida. Actividad auto enseñable. Únicamente para hábiles autodidactas, aunque las que no planchan son aún más hábiles: pagadoras de planchador/a. Ojalá sea con el dinero del propietario de las miles de camisas, motivo del problema en cuestión.
No creo que alguna de Uds. planche porque le enseñó su madre ni porque le guste… salvo las que pasaron ampliamente los 50… el resto lo dudo! Por eso para la plancha un capítulo aparte…
A nuestras madres les enseñaron a planchar con almidón, y la ropa se lavaba a mano. Lavaron y plancharon abnegadamente nuestros pañales de tela inundados de desechos industriales producto de las papillas de hígado y verduras que con tanto ahínco nos hacían comer.
En crisis… ¿yo?
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Cuantas veces nos pasa, en esos días en los que estamos con más cosas de lo habitual, esos días en los que llegada una hora determinada, nuestra coordinación comienza a fallar. Estamos yendo apuradas a hacer algo y en la mitad del trayecto… nos damos cuenta de que no recordamos qué estabamos por hacer. Nos quedamos paradas, tiesas, pensando y esperando que nos aparezca "la orden" en la mente como por arte de magia.
Esa misma situación errática se produce una y otra vez, con mayor o menor frecuencia.
Si cambiamos la escala, es decir, si lo dimensionamos de otra forma en nuestra vida, esta sensación de estar totalmente desorientadas, ocurre también en nuestras recurrentes "crisis existenciales".
Las pasamos en la adolescencia temprana, a los veinte, a los veintipico, a los treinta y seguimos… hasta es probable que todos los años en algún momento nos invada este aplastamiento demoledor del replanteo general y amplio. Tratamos de no mostrarlo mucho, no queremos aparentar ser "menos fuertes" por esto. Pero la inquietud aparece de todos modos.
El Deporte y el Hombre
Autor: admin
Los hombres NECESITAN hacer deporte, pero TIENE QUE SER con amigos y en horarios bien incómodos para el movimiento familiar.
Los casados ya tienen prescripción médica, los solteros hacen todo el deporte que pueden, mientras no estudian, trabajan y salen sin la novia… hacen deporte. En este caso… escribo sobre el más difícil de soportar: El casado (cuando era soltera puteaba pero de última aprovechaba para depilarme, encremarme, acostarme temprano o salir con amigas…) Ya no. Qué congoja. Ya no.
Se acerca la hora de su “entrenamiento físico” recomendado por el cardiólogo la última vez que le dolió la picadura de un mosquito en el brazo y “él” creyó estar ante la antesala del infarto que lo llevaría a una muerte segura. Este síndrome se agudiza cuando tenés más de un hijo. Imaginate que para un padre; dos hijos y una esposa es demasiada responsabilidad, lo que les produce unos niveles de stress intensísimos, por eso apenas sienten una cosquilla en el pecho o un dolorcito en el brazo salimos todos corriendo. (Después el médico llega a la conclusión de que el dolor que tenía no era nada frente al kilo y medio de milanesas que ingirió durante la semana, los tres vasos de whisky, la docena de facturas del domingo, la pizza y media, y el asado “padre” de anoche con los compañeros de trabajo; más los siete tubos de vino que tomaron entre cuatro.)
Como toda previa, el “antes” del partido pedorro de fútbol, requiere de mucha concentración, y del armado de un bolso enorme con todos los peines que haya en la casa –entre otros miles de cosas- y tus toallas más nuevas, las cuales probablemente no vuelvan. Porque se las va a olvidar, y si vuelven (igual) tiralas.
Varios más que 30
Autor: admin
Tengo 35. Lo pienso antes de escribirlo porque pierdo la cuenta muy fácilmente. Ayer tenía 27. Y no sé en qué momento fue, que cumplí un año tras otro y acá estoy. Cerca de los 36. ¡Qué lo parió!
¿Habré cambiado tanto?. No creo. Salvo por mi delantera averiada, mi cintura desaparecida y mi parte de atrás cansada de crecer y decrecer luego de un par de hijos… estoy igual.
No, claro. No estoy igual, estoy hecha mierda. De la resistencia física ni hablemos.
No importa, de adentro estoy igual. Un poco menos inocente quizás. Con más experiencia, seguramente. Menos paciencia. Menos vista. Bueno, la vista es un tema físico, así que no cuenta.
Me quiero concentrar en lo que aumentó dentro de mí. Lo que creció, lo que suma. (No, la panza no, eso es físico también).
Crónica de un día cualquiera
Autor: admin
Esta es la crónica de un día cualquiera… o de dos días… en realidad no sé bien donde empieza uno, porque nunca sé donde ha terminado el anterior…
Papá de viaje. El hermanito tiene 2 meses, (le decimos Chino, por orden de su hermana mayor). Hace una semana nació un primito nuevo, y el domingo un amiguito íntimo, más las mellizas de la doctora amiga de Mica.
Celos a 353.500 r.p.m. (Revoluciones por minuto, como la aguja esa del tablero del auto que da vueltas y no sabes para qué cuernos…)
3 a.m. Preparé mamadera para Bachi. (Bachi: autodenominación de Micaela.)
3:30 a.m. Le di la teta derecha al Chinito. Tomé agua del pico.
3.50 a.m. Charla de madre a hija. Mi vida, es hora de descansar.

