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Es Amistad Aquí y en la China


amigosHay amigos y amigos.
Los argentinos particularmente, nos ufanamos por el culto a la amistad que hacemos a lo largo de la vida, lo cual es -a mi criterio- muy acertado. Mates, cenas, asados, risas, charlas interminables, visitas a deshora y sin aviso, justifican ampliamente este concepto.

Me atrevo a asegurar que Argentina es el único país del mundo donde podés llamar por teléfono a una amiga a las 12 de la noche y encontrarla chateando con otra amiga, o podés invertir una noche completita con tus amigos, de sol a sol, filosofando de a ratos y recordando en otros ratos, cosas tan nuevas como el famoso cuento de la secundaria cuando tiraron la bombita de olor y amonestaron a todos, que ya fue contado unas 476 veces aproximadamente, entre carcajadas descontroladas como si vinieran de quien escucha el final de un chiste magistral por primera vez en la historia.

Cuando llega fin de año, es necesario armar una obra de ingeniería para lograr encastrar todos los eventos amigueriles para despedir el año, rara vez se consigue asistencia perfecta, en Noviembre la agenda comienza a colapsar, y con cada nueva reunión sufre a su vez el aparato digestivo por un par de horas.

Las charlas diurnas de menos de tres horas: no existen. Van con mate, y el mate con facturas.
Nuestras cenas de fin de semana pueden comenzar a las 8, a las 9, o a las 10 de la noche. Pero terminan siempre a las 3 o 4 de la mañana.

Esta cultura amiguera, nos da grandes satisfacciones y a veces también nos trae algún que otro dolor de cabeza. Seguramente no soy la única que recomendó a algún amigo en un trabajo y se llevó el chasco de su vida. Tampoco seré la única tarada que le presentó una amiga a su mejor amigo, siendo testigo directo, años después, de cómo ella le destrozó el corazón en mil pedazos y él quedó emocionalmente liquidado por un montón de tiempo.

Con los años uno aprende a hacer una especie de clasificación de los amigos, claramente: no todos son recomendables para un trabajo, y no todos son buenos candidatos a la hora del amor.
Del mismo modo, no cualquier amigo es posible "buen receptor" de un secreto, hay quienes pueden sostener hasta la tumba la exclusividad de saber lo más inconfesable, y hay quienes no pueden callar ni diez minutos, un segundo nombre ridículo.

Uno sabe muy bien a quien llamar cuando mete la pata hasta el fondo y necesita que lo reten (mientras no quiere ser retado, es precisamente a ese amigo al que uno le escapa). También sabemos a quien recurrir cuando tenemos una buena noticia, cuando estamos sufriendo, quién nos entiende sin mediar palabra, y cuales son los amigos que uno adora con el alma, pero que lamentablemente, solo pueden compartir una salida, una charla sobre el clima, la moda, los nuevos modelos de autos, y los lugares para ir de vacaciones.

Muchas veces cuesta reconocer cuando una amistad que se creía verdadera y profunda, "baja de categoría". Pero por otro lado, para llegar a esa conclusión, tienen que haber surgido otras amistades que superaron las expectativas y se conviertieron en amistades de corazón gemelo.
Todas ellas tienen un valor especial, y esta "categorización" pasa a ser temporaria y meramente fluctuante.

La amistad verdadera se sustenta del amor de hermanos que los amigos se tengan mutuamente, más allá de como sea el amigo en cuestión. Se lo quiere de todas formas, se lo acepta como es. No será como yo quiero, pero es mi amiga y la quiero así.

Lo mejor de la amistad, es cuando la alegría de un amigo te hace feliz, tanto como su tristeza te sumerge en un mar de lágrimas.
Lo más lindo de tener amigos, es poder reírse juntos hasta que la cara quede trabada en la mueca de una sonrisa imposible de frenar, y poder llorar hasta dormirse cuando uno de los dos la está pasando mal. Un concepto muy común indica que las amistades se ponen a prueba en los momentos difíciles, y algo de realidad hay en eso. Creo que también se nota a la hora de las alegrías.
El que se excusa en un típico: "no te llamé en todo el año porque sabía que estabas tan deprimida, que no te quise joder", es tan mal amigo como el que sabe que te acabas de recibir de médica y cuando te llama no sólo no te felicita, sino que además te cuenta que el 45% de los nuevos médicos serán desempleados al menos cuatro de los primeros diez años después de egresar.

Gracias a Dios no todos son así, muchos amigos son una revelación, una grata sorpresa cuando sucede algo, bueno o malo, que nos marca para siempre. Dios nos bendice con amigos de distintas edades, sexos, entornos, y que llegan providencialmente, en diversos momentos de la vida.
Las amistades que más se disfrutan, no son simplemente las que "cuadran", las que más divierten, o las de los amigos más parecidos a uno.
Las que me llenan el alma, son aquellas en las que me siento honrada y me pongo de pie para aplaudir la nobleza de mi amigo, son aquellas en las que puedo aprender y ser mejor persona gracias a esa amistad. Son aquellas en las que necesito que el otro me sepa cerca en las buenas y en las malas, aunque nos separe un océano.

Las amistades más sinceras, se dan cuando te desvela simplemente saber que a tu amigo le debe estar costando conciliar el sueño. Y eso no sé si es propio de los argentinos pero sin lugar a dudas: es propio de la verdadera amistad, acá y en la China.

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