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Diario íntimo se regala


facebook Cuando éramos chicas, nuestros diarios íntimos llevaban un candado. Se podía abrir con la punta de un cuchillo, y además todos los diarios íntimos tenían la misma llave, así que los secretos estaban a salvo en la medida que ninguna cabecita pensante de hermano menor, amiga jodida o madre metida intentando descubrir “algo raro”, tuviera alguna inquietud sobre nuestras actividades y pensamientos.

Del diario íntimo al que le escribíamos como si fuera una persona encabezando cada nota con “Querido diario:”, pasamos a la agenda de la adolescencia, que llegaba a fin de año pesando una tonelada y media, a punto de explotar gracias a tantas anotaciones, dibujos, stickers, fotos y trofeos que cargaba entre sus páginas. La mía tenía –entre otras miles de cosas- la peor foto de mi hermano (todavía la conservo, uno nunca sabe…), una pluma que me había regalado mi novio, lo que hacía y pensaba cada día de mi vida, las salidas con mis amigas, las horas libres, las frases favoritas y millones de inscripciones que hoy me parecen grandes estupideces, pero que –recuerdo – en aquel momento eran mi tesoro más privado.

Los adultos hemos dejado esas costumbres atrás y ya no hacemos esa boludez, hacemos una pelotudez que es más grande… pero por algún motivo, también es irresistible. Publicamos TODO en agendas virtuales. ¡Buenísimo!.

Regalamos todo. La intimidad de nuestra vida cotidiana ya está en manos de mucha gente y no podremos controlar el destino de nuestras publicaciones.

¿Qué pasará si en unos años “Don Facebook” (el dueño de turno) decide compartir / vender / publicar masivamente lo que quedó registrado en su plataforma? Como una especie de Wikileaks pero de los ciudadanos comunes.

Si publica cuando tuvimos sueño, o el día que en medio de un brote de melancolía le escribimos “al amor”, calculo que no pasará nada. Tampoco será grave que se sepa que fundamos un grupo llamado “Odio que mi marido vea futbol los domingos”, que contestamos: “Obvio, fernet! Fernet en la cocina!” a ese mensaje “secreto entre mujeres” bastante pelotudo por cierto. Tampoco será importante que se haga público que pusimos como foto de perfil una imagen de un dibujito animado porque a alguien se le ocurrió, ni que hicimos “Me gusta” en una página que se llama “Detesto que haya pelos en el jabón” y en otra de Luis Miguel que resultó ser de un impostor que subía fotos de minas en bolas. Pero… eso no es lo único que hay en nuestros perfiles. La letra chica dice que si uno ”hace un mal uso” del sitio le pueden bloquear el perfil de manera permanente e irrefutable. ¿Y nuestras cosas? Nombres y apellidos, datos personales, fechas, fotos, vacaciones, logros, trabajos: TODO, TODO, TODO está en la red de más de 550 millones de usuarios que Mark Zuckerberg creó, con esa cara de buenito que tiene. Es innegable que es una herramienta de comunicación valiosa, veloz, eficaz y como si esto fuera poco: gratis… hasta el Papa la recomienda.

¿La usamos correctamente o somos Facebook dependientes? ¿Y qué hay de los twitteros empedernidos  que meten de a cuarenta twitts por minuto?

@chinito Voy al baño

@juancito Avisa cuando salgas

@chinito Para k keres k te avise?

@juancito Así me mantengo lejos y no siento tu olor a kk!!

@juancito Fuera de joda, avisame

@chinito Listo ya salí, pero tranqui, hice lo primero nomas…

En “el Face” chequeamos el inicio unas 80 / 100 veces por día, así estamos al tanto de la vida y obra de nuestras amistades. Configuramos también el celular y estamos conectados permanentemente. Lo bueno de esto, es que tenemos de “amigos” a muchas personas que alguna vez conocimos, y que no vemos desde hace tiempo, pero sabemos más sobre su vida que nunca antes sin necesidad de preguntarle nada a nadie.

Hace poco leí un artículo muy interesante que se titulaba: Las redes sociales: te acercan a los que están lejos y te alejan de los que tenés cerca. Brillante. Ya no saludamos por teléfono a los que cumplen años, pasamos primero al sms y ahora le publicamos un saludito y ya. Eso sí: en el muro así lo ven todos.

Dicen que aumentó considerablemente el número de delitos que se producen gracias a la información encontrada en las redes sociales. ¿Por qué será?

Mary Alcántara: Albumes de fotos: Seattle 2010 / Paris 2010 / Ski Winter / A Miami con amigas / Una tarde cualquiera en Tortugas Shopping Mall / Concert Matilda / Family Day St. Peter´s College

Paola Zampini: En una semana estoy en aguas del Caribe! No me ven por un mes!

Sol Sanchez Cubas: Felicitaciones mi amor!! Ya sos Gerente de Price!! Te lo re merecés, gordi, el sábado gran festejo en casa!! Los esperamos a todos!

Dr. Juan Sabelo: No me llamen el fin de semana, trabajo a full, estoy de guardia…

July Von Picnic: Al fin!!! Cinco años construyendo mi casa y mañana me mudo!!!!!

Pablo Garcia Zapata: Cenando en TGI Friday’s con los chicos (con la foto del plato, obvio)

Santi Arrieta: Los viejos de viaje! La casa toda para mi!

Vincent López: No hay como la paz de mi hogar… Nordelta es lo más.

Maca Saint Jones: Me recibí! Thanks Daddy por el Audi, el yorkshire y el atelier! Love ya!

¿Qué nos pasa? Nos pasa que en el fondo somos un poco chusmas, y la vidriera… nos gusta. Nos pasa que cada vez nos comunicamos menos con las palabras habladas, y con miradas a los ojos. Y nos pasa que para muchos, figurar en este mundo escrito colgado en la nube, significa salir del completo anonimato, y de la indiferencia colectiva, para tener 5 minutos de fama aunque más no sea: de entrecasa, entre alguna otra gente común.

Nos enfervorizamos escribiéndoles a los gobernantes como si los tuviéramos cara a cara, desahogamos tristezas saludando a las personas amadas que ya no están, (y que obviamente no van a leer lo que escribimos) etiquetamos re contentos las fotos de hijos nuestros y ajenos en los actos del colegio, y avisamos cuando estaremos fuera de casa. El auto que vendimos y el que nos acabamos de comprar, con precio, foto, patente, todo a la vista. Pedimos precios de artículos importados, y subimos las fotos de la casa refaccionada que nos quedó divina. El status es noticia. Al final, parece que terminar el día escribiendo “querido diario” no era una estupidez tan grande… ¿no?.

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Una Respuesta a “Diario íntimo se regala”

  1. TRinny Dijo:

    Muy buen atu nota. Lamentablemente más allá de las redes sociales,internet no es privado por más que no pongas nada de tu vida…ya está no hay privacidad en internet. Te recomiendo una nota que esté en la revista Rolling Stone de éste mes que habla el socio de Assage, Jones Geek. Ellos crearon un programa para que nadie pueda registrar el IP……muy bueno, pero x ahora hasta google puede ver lo que haces en tiempo real :P

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