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El Secreto Mejor Guardado de las Mujeres


embarazada Es sabido que las mujeres hablamos de muchas cosas, y que tenemos una enorme capacidad para entrar en confianza con todo el mundo y hablar temas que los hombres no tocarían ni siquiera con el espejo.
Nuestros sentimientos, nuestras dudas, y los acontecimientos cotidianos de nuestra vida, son tema de charla en el trabajo, con las amigas de toda la vida, con las amigas de nuestras amigas, con la madre, la tía, la vecina, y a veces: el sodero.
Pero eso no significa que no tengamos secretos. Que contemos el 100%. Ni que no tapemos un poco algunas cosas, para dejarlas hundidas bien en el fondo, y hacer lo posible por hacerlas desaparecer.
Muchas veces ese secreto tiene un motivo para ser ocultado: un precio alto pagado por algo que no lo vale, suele dar vergüenza, y es mejor callarlo. Una situación que nos deja mal paradas, y sabemos que así será, también, es probable que vaya directo a nuestro "secretario", alguna cirugía tal vez, alguna relación sentimental que mejor olvidarla…

Sin embargo, hay secretos que no tienen razón de ser. Si entre hermanas y amigas nos contamos hasta los calzones que nos compramos, es para mí un misterio y me gustaría saber por qué las mujeres que hemos pasado por un embarazo no les contamos toda la verdad a las desprevenidas primerizas.

Quizás tenga que ver con la ansiedad del embarazo, que una quiere recibir más información que la que tiene ganas de dar… entonces en ese tiempo no cuenta, y después de parir, no nos damos cuenta y nos pasamos la mayor parte del día hablando de nuestros hijos, y dejamos atrás de un plumazo los últimos 9 meses vividos.

No sé, no lo tengo claro. Lo que sí sé es que en mi primer embarazo tenía sobrinos de sangre y sobrinos de la vida, y ninguna de las madres me contó que este hermoso tramo de la vida, que me hizo tan feliz dos veces y que Dios quiera se vuelva a repetir alguna otra vez, iba a ser un camino sin retorno hacia la entrega de tantas cosas.
La cintura la entregué -creo yo- aproximadamente a la media hora de embarazo. Y a continuación, tolerancia, paciencia y diplomacia decidieron tomarse vacaciones. Unas largas  e inesperadas vacaciones.

De un día para otro, mis platos preferidos dejaron de serlo y mi cuerpo comenzó a solicitar compulsivamente sustancias dulces varias. De las que me gustaban y de las que ni siquiera llamaban mi atención.
¿Estás embarazada? No se te nota, ¡estás divina! me decían al principio y yo sufría y comía para que me dieran el asiento como me lo habían ofrecido tantas veces mientras no estaba embarazada. En el último trimestre simplemente "Estás divina", me decían todos. Manga de mentirosos. Veo las fotos y parezco una señora inflada con helio por algún despiadado infortunio del destino.

Es hermoso cuando sentís al bebé moverse. Muy cierto, doy fe que es muy hermoso. De las pataditas en los riñones al octavo mes me podrían haber contado algo, también… ¿no?.

Las náuseas, por ejemplo. Por qué les dirán sólo “náuseas” como si fueran una simple sensación de asquito o una cosita pasajera de tener ganar de vomitar.
Las náuseas de embarazada, son señoras sensaciones con mareo incluido, que indican que el hígado se desplaza hacia un lado, el estómago hacia otro, los riñoncitos tratan de permanecer juntos, mientras la vejiga queda abajito de miles de nuevas sustancias ocupantes del espacio que le pertenecía, y te pide un stop en el toilette diez veces más de lo acostumbrado, aunque tengas dos meses de embarazo, todo esto en medio del proceso digestivo, en el que el esófago trata de transportar exitosamente los dulces ingeridos, y a veces tiene éxito, y más de una vez: fracasa.
Cuando las sentimos nos asustamos, llamamos a las 2 de la mañana al pobre obstetra, que si se tomara el trabajo de explicarnos un poco que esto seguramente nos va a pasar, se ahorraría la molestia en medio de la noche.

Piel que arde, huesos que tiran de nuestra cadera como si las piernitas fueran a independizarse y a caminar a un metro de distancia entre ellas. Todo normal.

“Puede que tengas acidez, tomá mylanta”. Para las que jamás tuvieron, la acidez es un ardor fueguino digno motivo de una catarata de improperios, provocan ganas de llorar y gritar al mismo tiempo. No se sabe si sería mejor arrancar el esófago, o el sistema digestivo completito, porque al ardor lo acompañan náusea, picazón, cólera, angustia, dolor de cintura y también: hambre.

Dolor de cintura y hambre no se van. Jamás. Nunca se alejan por más de 10 minutos.

"Te aconsejo que te pongas dermaglós, para que no quedes con estrías", para algunas, una estría más, una estría menos, no justifica el uso de dermaglós en verano. Digo yo, por qué no nos dicen la verdad y nos anticipan "ponete crema que el último mes la piel no da más de lo estirada que está y te va a picar las 24 horas del día si no la hidrataste correctamente".

Hemorroides. No hace falta abundar en detalles. Chicas ni locas coman picante y pidanle al médico con la primer receta de hierro, que les de algo preventivo. Lo único que le falta a nuestro bajo vientre en el postparto, es padecer hemorroides. Son la tortura más cruel y la prueba fehaciente de que tu cuerpo quedó como el culo.

Es cierto que después con un poco de esfuerzo todo se puede recuperar. Es cierto y con mayúsculas que los hijos son la más grande bendición que una mujer puede tener. Innegable. Motivo para agradecer a Dios eternamente.

Pero ¿hacía falta mentir en esto? No, chicas, no era necesario. Embarazadas primerizas, no se dejen engañar, la que les dice que pasó los 9 meses como si nada tiene un exceso de coquetería o algún problemita de amnesia temporal.
Vivan su embarazo sin miedo, amigas. Disfrútenlo mucho. Pero sepan que estas cosas pasan, prepárense para emanar sustancias gaseosas en momentos no deseados y hagan un poco de fiaca extra por día, para no cansarse demasiado.
¿Enfermas? ¡No!, pero con el cuerpito prestado por unos meses a un pequeñín inquieto que necesita acomodarse en medio de tus ajustados órganos vitales y con una sensibilidad, personalidad y tolerancia diferentes a las nuestras. ¡Eso sí!.

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2 Respuestas a “El Secreto Mejor Guardado de las Mujeres”

  1. Romina Dijo:

    Sin palabras….estoy atravesando el 5 mes de embarazo, de mi segundo embarazo y doy fe que todo eso es real…Igual, quisiera agregar… Como dijo la sabia de mi partera Aurorita, el embarazo es solo un paseo, el problema viene cuando el bebe sale al exterior! Jajajajaja…y eso merece un capitulo aparte.

  2. marina Dijo:

    Chicas madres del cuerpo disfruten y no se quejen que tienen la bendicion de pasar por esa hermosa experiencia, el cuerpo el peso, la ropa, lo que te digan tiene tan poca importancia solo dura 9 meses o volver al peso algunos años!!!!!!!! Pero solo dura 9 meses!!
    Hace 4 años que estamos esperando que suene el telefono para ir a buscar corriendo a nuestro hijo adoptivo ( del corazon!!) en estos 4 años tambien se te da por los dulces, engordas por la ansiedad de este pais burocratico!!!!!! asi que disfruten de sus cuerpos, sus cambios y de sus embarazos que solo duran 9 meses!!!!!Yo voy 4 años de embarazo jaja
    besos

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