Subscribirse a Ninguna Santa


Publicidad






La mujer y la plancha – un capítulo aparte


como-planchar-la-ropa Planchamiento: Dícese de la ciencia que estudian las mujeres al momento mismo de partir del nido familiar y emprender vuelo, -con suerte- para vivir solas, y sino, para formar una familia, que requerirá de ropa en condiciones de ser vestida. Actividad auto enseñable. Únicamente para hábiles autodidactas, aunque las que no planchan son aún más hábiles: pagadoras de planchador/a. Ojalá sea con el dinero del propietario de las miles de camisas, motivo del problema en cuestión.

No creo que alguna de Uds. planche porque le enseñó su madre ni porque le guste… salvo las que pasaron ampliamente los 50… el resto lo dudo! Por eso para la plancha un capítulo aparte…

A nuestras madres les enseñaron a planchar con almidón, y la ropa se lavaba a mano. Lavaron y plancharon abnegadamente nuestros pañales de tela inundados de desechos industriales producto de las papillas de hígado y verduras que con tanto ahínco nos hacían comer.

Cuando pasaron los años descubrieron el lavarropas automático, la plancha a vapor, la señora con cama, y ahí perdieron la memoria… ni una se acuerda como era eso de lavar a mano y menos de qué era planchar. Que lavaron a mano nuestros pañales con mierda no lo olvidan, lo repiten cuantas veces nos ven con los bolsones carísimos de Pampers en la mano, y si nos quejamos de alguna mancha sabemos que no tarda en llegar la anécdota.

Nos enseñan de todo pero a planchar no. Al menos, cuando partí a vivir sola con 22 añitos… me encontré con la responsabilidad exclusiva e intransferible de manipular este aparato maldito sin tener idea de como hacerlo bien, planchar así nomás y dejar miles de marcas puede hacerlo cualquiera.

Años tratando de aprender y cultivar esta ciencia insufrible. ¿Para qué? ¡Para nada! Porque la camisa que me llevó 35 minutos de esfuerzo, la cual doblé con tanto amor y cariño a la media hora de puesta tenía más arrugas que un perro boxer, y a las 12 horas de puesta estaba tirada en el piso (ni siquiera en el canasto de la ropa para lavar) y esperando que yo misma, la levante, la vuelva a lavar y la tenga en mis manos a más tardar pasado mañana para volver a plancharla. A la mierda con la camisa, los primeros años de casada apareció Josecito el planchador (no se rían que las de mis pagos lo llamaron TODAS!) Al principio cobraba $ 0,50 por cada camisa, las venía a buscar a tu casa y te las traía al día siguiente, después empezó a recargar unos pesitos si las camisas las querías dobladas, aumentó de paso todas las promociones al doble del precio. Al siguiente aumento, o te recargaba unos centavos por cada doblado, o te cobraba la percha inservible que traía con las camisas, de un material más finito que el alambre para hacer pulseritas. Y terminó el "uno a uno", Josecito tenía el Fiat Duna a la miseria, primero se lo chocaron y después no sé qué le pasó que tuvo que empezar a manejarse en remise. El servicio ya no era el mismo, el precio menos, y el humor de José ni te digo, porque el auto de alquiler le cobraba el tiempo de espera si demorabas más de medio segundo en abrirle la puerta . Se peleó con una, después con la amiga de la otra y la otra y otra más. Y así fue, que volvimos las chicas del oeste, a lidiar con el planchado de las camisas nuestras y ajenas.

Creo que a todas tarde o temprano les pasará… que de repente un día… llega el momento de despertar! Y darse cuenta… ¡de que no tenemos que planchar más!… que es preferible pagar; pero que planche otra persona. Porque pago es otra cosa, lo que es inmoral es planchar gratis. Ojalá esa persona planche notablemente mejor que nosotras. Vivamos solas, acompañadas por pocos o por muchos,- ¡no jodamos!-, planchar todos los días es un martirio innecesario en los tiempos que corren. No sé por qué; habiendo avances tan increíbles todavía, no existen las telas autoplanchantes. Pero autoplanchantes de verdad, no esa mentira de algunos manteles, por ejemplo… y esos artículos con “plancha-fácil” Entiéndanlo Señores Creativos y Gerentes de Marketing: Planchar NO ES FACIL. Ni con su producto, ni sin él.

Compartir:
  • Facebook
  • Twitter
  • Digg
  • del.icio.us
  • LinkedIn
  • Wikio
  • MisterWong
  • Reddit
  • Finclu
  • StumbleUpon


Una Respuesta a “La mujer y la plancha – un capítulo aparte”

  1. ana Dijo:

    Ninguna santa, voy a cumplir 70 y no plancho ni por equivocación.Sólo colgá la ropa lavada a secar estirada y pensá que la arruga es belleza. El calor de tu cuerpo brinda un suave planchado natural…solo el necesario. Ya me contarás. Ahora que los hombres que no lo entiendan, tienen la vía de la autosuficiencia.

Deje su comentario