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¿Dónde está el horizonte?


Las mujeres de este tiempo, hacemos un enorme esfuerzo por vivir una vida mejor, incorporar hábitos más sanos, cuidar nuestra salud y la de nuestra familia. Atendemos todos los frentes, y nos rompemos el alma (a veces literalmente) por ser lo más flexibles posibles y adaptarnos a los cambios repentinos, que en Argentina puntualmente, suelen ser despiadados.

La etapa adulta comienza eligiendo la carrera, ponemos gran énfasis en la búsqueda de la vocación.

Estudiamos, trabajamos, y emigramos del nido materno, solas o acompañadas, el momento llega.

Con hijos o no, con marido o no, nos vemos inmersas en un gran cúmulo de responsabilidades.

A lo largo de la vida vamos buscando la manera de adaptarnos a cada nueva situación, y por supuesto; de estar a la altura de las circunstancias, sean cuales sean los avatares propios de nuestra realidad.

En este camino, nos vamos transformando en acaparadoras. Acaparamos responsabilidades (no sin quejarnos de vez en cuando), acaparamos tareas, espacios, y hasta roles ajenos. Cuantas veces nos consideramos madres y padres de nuestros propios hijos, o esposa y madre del marido, hija y madre de los propios padres.

Y seguimos buscando algo, nuestro centro, nuestro YO, conocernos a nosotras mismas, armonía, paz interior… es usual que sigamos modas en esto también, un poco porque van apareciendo nuevas propuestas y métodos para lograr la paz que tanto ansiamos, y otro poco porque vamos comprobando que el intento anterior no nos alcanza, lo que encontramos fue temporario o insuficiente y seguimos en búsqueda. La autoayuda cada vez pasa más de moda, hoy hacemos terapia, talleres de comunicación o numerología con tal de encontrar la paz que estamos buscando. Y si no tenemos ganas de pensar tanto: reiki, yoga, reflexología, acupuntura, no sólo por una cuestión física, sino también para lograr relajarnos un poco emocionalmente.

Y en un punto reflexionamos; esto me hizo muy bien, pero ¿Cómo es posible, que al cabo de un tiempo sigo buscando?. ¿Dónde está lo que busco?.

Al respecto podemos concluir que el problema radica en que no tenemos idea de qué es lo que estamos buscando.

La búsqueda es un factor casi permanente en este camino, lo importante es descubrir qué es lo grande en nuestra vida, que nos trasciende. Cual es nuestro gran horizonte.

Para los cristianos, ese gran horizonte es Dios. Es nuestra Fé. Como dice un sacerdote amigo, “Nuestra Fé no es un libro de autoayuda”, y ciertamente, la Fé es un don, que no es nuestro, no nos pertenece. Nos fue dado para compartirlo y repartirlo, trasladarlo a otros y vivirlo en comunidad.

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Una Respuesta a “¿Dónde está el horizonte?”

  1. Sole Dijo:

    Muy claro amiga! El tema para mi es que la busqueda se nubla, en especial en la posmodernidad que muy bien describis en tu bienvenida al sitio. Hay muchas “curitas” disponibles que limitan la vision hacia la medicina preventiva del alma: el amor de Dios.

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